"E - La misión era tomar la colina. Éramos cuatro, cinco contando a Vicente, pero había perdido una mano al estallar una granada y no podía luchar como lo hacía cuando le conocí. Y era joven y valiente, y la colina estaba encharcada de tanta lluvia y el camino descendía, y había muchos soldados alemanes, y se trataba de apuntar al primer grupo y con puntería certera retrasarles.
G - ¿Tenía miedo?
E - ¿De qué?
G - De que le mataran.
E - No escribirá bien si tiene miedo a morir. ¿Lo tiene?
G - Si, lo tengo. Yo diría que es quizá mi mayor miedo realmente.
E - Es algo que le ha pasado a todos los hombres y a todos les pasará.
G - Lo sé, lo se…
E - ¿Ha hecho el amor con una auténtica gran mujer?
G - La verdad es que mi novia es bastante sexy.
E - ¿Y cuando hace el amor con ella siente una pasión bonita y veraz, y al menos en ese momento pierde el miedo a la muerte?
G - No, no suele ocurrir… no.
E - Creo que el amor que es veraz y real crea una tregua con la muerte, la cobardía viene de no amar o no amar bien que es lo mismo. Cuando el hombre que es valiente y veraz mira cara a cara a la muerte como cazadores de rinocerontes que conozco, o Belmonte que es valiente de verdad; como aman con suficiente pasión apartan a la muerte de su mente, hasta que vuelve como hace con todos los hombres, y es hora de volver ha hacer el amor de verdad. "