* Información al consumidor
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El chef le prepara una excelente y aleatoria cata de platos de un gourmet excepcional. Gratuita degustación para pladares aburridos. Déjese llevar por esta vorágine sopa de imágenes y letras producto sincero del aburrimiento crónico de este siglo.
Todo ello con mucha imaginación, muy condimentado.

No se haga de rogar.
Pase, vea, deguste y escupa.





















miércoles, 30 de marzo de 2011

La mágia de la repostería.


Estando triste y cansado en la parada del metro pude oler como un hombre me alegraba la existencia. Alrededor de unos 100 kilos de tonelaje en caída iban deslizándose suavemente sobre las escaleras mecánicas, avanzando con trepidante silencio, con un bollo de chocolate precioso en la mano, y colmando la escena su corta y ancha camisa no daba lugar a la imaginación, mostrando así y desde mi baja perspectiva una excelentisima panza cultivada ,que con ampuloso relieve, saludaba. Además, su orgulloso ombligo en forma de pelusa.

Y la traducción de ello no podría ser más perfecta.

El hombre en sí mismo es bello cuando se acerca a su esencia más pura y consigue plasmarse en la realidad en un disparo exagerado.
Es en la silueta de ese hombre y en la nanocentésima de sus acciones, que sumándose todas ellas, se auto-retrata de forma conjunta y definida, está repasando su contorno con un punzón, perforando la hoja, está rasgando la física y la razón de la naturaleza y del arte con un bollito de chocolate.

lunes, 14 de marzo de 2011

Infoxicación, lo que la publicidad no te cuenta.


Quien iba a decirme que en un anuncio iba a serme tan revelador.

Primero he encontrado una palabra excelente para el exceso de información que nos bombardea constantemente. Infoxicación.
Un anuncio me ha aportado algo verdaderamente válido, y esto me asusta.

En segundo lugar rebotó en mi testa la idea de la mierda de publicidad que nos hacen tragar. Algo que con un poco de coherencia se hace irrefutable.
Hace poco tuve una conferencia donde se nos presentó el tema de la publicidad y la mitología, algo que para todos no nos pareció sorprendente o llamativo, y he ahí mi sorpresa.
A nadie le llegó a fascinar que las marcas publicitarias se basasen en mitología, como por ejemplo anuncios de coches que simulan la Iliada, o nombres de marcas y logotipos como por ejemplo MASERATI, o AGIP entre muchos, que roban elementos mitológicos con el fin de crear de la marca una deidad o un elemento sobre-humano, alejándose así del convencional y agrio fin publicitario de vender el producto.
Entonces ¿esto ya no nos sorprende? Que pasemos por alto tanta dominación publicitaria me parece síntoma de que somos tan conscientes de este tema que se nos hace simplemente aburrido. Por lo tanto los publicitaritas no se quedan atrás y van un paso por delante de la comprensión ciudadana de la publicidad.

Es por ello por lo que este anuncio de Mercedes ha conmovido mi espíritu crítico, abre para mí nuevas fronteras. Este anuncio podría decirse que llega a utilizar una autocrítica informativa que ningunea la típica publicidad de venta del producto y el exceso de información que presenta.
Este tipo de anuncios parece llegar con un humilde mensaje humano de denuncia a los males (como es este exceso de información) que nos mantienen entre la confusión y tinieblas hostigadoras de los hombres. Y es que es evidente, no puedo dejar de pensar que esto es el fruto de un pacto, las grandes marcas han pactado con Dios para forzar la Parusía.
¿Veremos al arcángel Gabriel en forma de spot?

Parece que se han dado cuenta y pretenden rizar más el rizo, ahora este tipo de publicidad se opondrá a la publicidad convencional de vender el producto para causar mayor empatía al público anti-publicidad. La cuestión es intentar penetrarnos por donde puedan. Es perverso, y no tienen límites.
Siempre han habido cosas en el mundo, facultades del hombre incluso, que no tienen límites. Se ha hablado del arte, del conocimiento humano, de la estupidez, del perdón o del odio. Añádase ahora la terrible publicidad, que no se sabe hasta dónde llegará.

Y como "moraleja":
A la antigua retórica le ha sucedido la moderna publicidad. Ya se denunció la mala retórica, ahora se debe denunciar la mala publicidad.

viernes, 4 de marzo de 2011

Esta noche Caín con nosotros.

Mi Abel ha hecho multitud de experimentos conmigo, y al final me ha convertido en un amasijo de experimentos fallidos e inconclusos.

Todo esto es por culpa de mi Abel; veréis, es un drama, un egoísta y un acaparador, lo han educado de forma que no me deja divertirme y experimentar en paz, ni darme ni tan siquiera una vuelta.
Me encierra y apresa tantas veces como él quiere, somos la pura metáfora del dominio de la razón sobre la concupiscencia.
Soy su cobaya y me mantiene vivo por en simple hecho de no sentirse culpable de mi muerte o quizás sea por no deshumanizarse más. Mi cuerpo es un mapa de delineadas cicatrices producidas por sus terribles investigaciones, no tiene consideración, y está desprovisto de todo sentir.
Siempre he de darle una buena razón a mi Abel para que me deje salir y dar una vuelta de vez en cuando. Hasta ahora me ha retenido por alguna estúpida ley moral que seguro que él mismo desconoce.
Pues yo también he tenido un sueño, un propósito, y es tan ambicioso, tan cierto como la pasión del joven. Solo quiero crear un ser ideal a base de mis propios experimentos sociales, aunque quizás al final surja un monstruo de Frankenstein, o un “Neo-Dorian” para los más morbosos.
Como un científico loco sigo buscando el ser perfecto, para algunos una ilusión, seguro que algunos pocos misántropos (que no filántropos) me apoyan intentando hacerlo realidad, como un Rocky para el Dr.Furter. Para otros todo esto es una mentira e inconcebible a realizar.
Pero no es tan complicado, se puede hacer, es como la tabula rasa de Locke, como una hoja en blanco, y para crear a ese ser perfecto hay que saber muy bien que se debe escribir en ella. Así que si somos una hoja en blanco, deja que mis palabras esgrimen una buena retórica, que rasguen la hoja con profunda destreza. No se pide carné, ni que te dejes llevar por las experiencias y los placeres, tan solo hay que caer en un delirio controlado. Seguro que al macular las pálidas hojas tu corazón vuelca y se da la vuelta en un descontrolado frenesí de sabrosa experiencia. Y permitidme, pero esto no sería burda y sencilla lujuria intelectual, va mucho más allá.