* Información al consumidor
*

El chef le prepara una excelente y aleatoria cata de platos de un gourmet excepcional. Gratuita degustación para pladares aburridos. Déjese llevar por esta vorágine sopa de imágenes y letras producto sincero del aburrimiento crónico de este siglo.
Todo ello con mucha imaginación, muy condimentado.

No se haga de rogar.
Pase, vea, deguste y escupa.





















viernes, 4 de marzo de 2011

Esta noche Caín con nosotros.

Mi Abel ha hecho multitud de experimentos conmigo, y al final me ha convertido en un amasijo de experimentos fallidos e inconclusos.

Todo esto es por culpa de mi Abel; veréis, es un drama, un egoísta y un acaparador, lo han educado de forma que no me deja divertirme y experimentar en paz, ni darme ni tan siquiera una vuelta.
Me encierra y apresa tantas veces como él quiere, somos la pura metáfora del dominio de la razón sobre la concupiscencia.
Soy su cobaya y me mantiene vivo por en simple hecho de no sentirse culpable de mi muerte o quizás sea por no deshumanizarse más. Mi cuerpo es un mapa de delineadas cicatrices producidas por sus terribles investigaciones, no tiene consideración, y está desprovisto de todo sentir.
Siempre he de darle una buena razón a mi Abel para que me deje salir y dar una vuelta de vez en cuando. Hasta ahora me ha retenido por alguna estúpida ley moral que seguro que él mismo desconoce.
Pues yo también he tenido un sueño, un propósito, y es tan ambicioso, tan cierto como la pasión del joven. Solo quiero crear un ser ideal a base de mis propios experimentos sociales, aunque quizás al final surja un monstruo de Frankenstein, o un “Neo-Dorian” para los más morbosos.
Como un científico loco sigo buscando el ser perfecto, para algunos una ilusión, seguro que algunos pocos misántropos (que no filántropos) me apoyan intentando hacerlo realidad, como un Rocky para el Dr.Furter. Para otros todo esto es una mentira e inconcebible a realizar.
Pero no es tan complicado, se puede hacer, es como la tabula rasa de Locke, como una hoja en blanco, y para crear a ese ser perfecto hay que saber muy bien que se debe escribir en ella. Así que si somos una hoja en blanco, deja que mis palabras esgrimen una buena retórica, que rasguen la hoja con profunda destreza. No se pide carné, ni que te dejes llevar por las experiencias y los placeres, tan solo hay que caer en un delirio controlado. Seguro que al macular las pálidas hojas tu corazón vuelca y se da la vuelta en un descontrolado frenesí de sabrosa experiencia. Y permitidme, pero esto no sería burda y sencilla lujuria intelectual, va mucho más allá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario